martes, 26 de mayo de 2009

Ella

La ves y ella te mira
o quizás sea al revés.
Fijas tus ojos y ella te esquiva,
hunde su mirada en el piso de barro,
pierde la vista entre la basura.

Le da vergüenza ser quien es,
llega a sentirse culpable y te vuelve a mirar.
Y te descubres frente a ella
sintiendo vergüenza de estar ahí e irte,
de poder irte.

Su mirada te compromete,
su olor te trae a la realidad,
ella te recuerda que eres responsable.

Fija sus ojos en los tuyos y la esquivas,
sabes que aquí se juega la vida,
en su hambre, en su forma de hablar,
en sus jóvenes arrugas, en sus hijos.

Ella te mira, ella seguirá allí,
bajo la lluvia y sobre más basura.
Ella, la pobreza,
caminará un día más
entre la resignación y la esperanza.

Tú no la olvides, no la evites
no la esquives, no la maldigas…
Vuelve a mirarla a los ojos,
deja que ellos sean quienes te interpelen.

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