Es de noche. La zona es peligrosa. Camino tranquila esquivando los charcos, evitando meter el pie en el barro, si la luna llena alumbra.
Se escuchan los últimos martillazos. Estamos atrasados, pero estamos felices. Porque la alegría es gratuita, brota de lo hondo, me obliga a sonreír.
Camino sola, es una zona roja, pero a lo lejos me saludan por mi nombre. Es mi barrio, son sus casas, son nuestras preguntas y cuestionamientos, serán las respuestas que construyamos.
Mi corazón se aprieta, mi boca no deja de sonreír, mis ojos se humedecen. Soy feliz, este es hoy mi lugar. Voy sola, pero al encuentro de muchos.
Cantamos, bailamos, cargamos y descargamos, cavamos, apisonamos, nivelamos, hablamos, escuchamos, olimos, clavamos, sentimos… Sentí la plenitud de ser feliz, de no desear más nada en el mundo que querer estar hoy aquí.