Llueve Señor, siempre en mi vida
llueve sobre la tierra y los plantíos,
llena mis acequias,
renuévame con tu Espíritu,
lávame el rostro con agua nueva.
Llueve, y no pares nunca en mi vida,
pa´ calmar la sequía de otros corazones.
Llueve y convierte en barro mis miedos,
llueve y diluye mis temores.
Llueve y calma la sed de justicia
que tiene esta tierra,
derrama tu bendición sobre tu pueblo,
que se convierta en adobe
pa´ construir el Reino.
((Llueve en Paso Bonilla, 28 de febrero de 2008...en misión))