Cuando se está en búsqueda de un nuevo hogar dónde habitar se recomienda ir a visitar el inmueble en un día soleado y en un día nublado. La luminosidad es una cualidad altamente cotizada en el mercado; la orientación de las aberturas puede determinar la compra o el alquiler.
Generalmente las casas de los asentamientos tienen ventanas mínimas, algunos ranchos son solo cubos oscuros de chapa oxidada con una única puerta.
Este fin de semana estuve construyendo una casita del Techo, una “vivienda de emergencia” para Bruno. Bruno tiene 81 años y diabetes. Vive solo desde hace 10 años en los fondos del terreno de otra familia. Margot y su esposo eran los “dueños” originales del terreno. Margot tiene ahora 71 años, camina con bastón con gran dificultad, es dueña de unos grandes ojos, claros como el mar, que se hunden en los huesos y arrugas de su rostro; su esposo anda de mal en peor, se ha caído un par de veces, ha perdido la memoria… Ella cuenta que hace 10 años Bruno vivía bajo un puente con sus escasas pertenencias, una situación para nada humana, y decidieron venderle el fondo de su casa, de 5 x
Margot no se arrepiente, Bruno es su mejor vecino. Bruno se ha transformado en un abuelo para sus nietos, ya que su abuelo original terminó cumpliendo el rol de padre.
Varios de los hijos de Margot viven en la vuelta. Una de ellos, Rosa, vive con sus 6 hijos en la casa de al lado, por lo que los dos fondos de las casas dan a lo de Bruno.
Entre semana estuvo lloviendo, y a Bruno se le mojó todo, por lo que tuvo que ir a vivir con uno de sus hijos por un par de días.
Llegó el sábado, primer día de la construcción, tocaban los pilotes y el piso. La cuadrilla llegó bien temprano, y al rato llega Nicolás, el hijo de 9 años de Rosa, que como sabía que llegábamos había ido a esperarnos a la parada de ómnibus, aunque nosotros veníamos por otro lado… se lo notaba muy ansioso… “Señora, señora ¿puedo cavar?” y tomaba la pala que pesaba más que él y hacía su más grande esfuerzo para hacer los pozos. Estaba contento y poniendo sus energías “porque quiero que le quede linda la casa a Bruno”. Así como él, muchos vecinos nos ayudaron, había también muchos otros niños en la vuelta. Bruno no entendía mucho el tema de la casa, igual ayudaba corriendo escombros, con su tabaco armado en la boca y repitiendo “estoy en la gloria!”.
El domingo levantamos paredes y en seguida cambió el panorama. Tirantes, vigas y el techo…todos pensaban que iba a llevar más tiempo. La casa tomó altura y la altura tapó el Sol de las ventanas de la casa de Rosa. Pero a Nicolás eso no le importó: “No me importa que ya no le dé el Sol a mi casa, porque ahora Bruno tiene la suya”. Nicolás estaba demasiado contento, tanto como Bruno.
Hay que tener un corazón muy grande para sacrificar el patio de tu casa….para sacrificar el Sol. No se da de lo que sobra, se da de lo poco que se posee…Este fue para mi el evangelio de la viuda pobre vivificado (Mc 12, 38-44).