La medida de nuestro éxito como cristianos es la fidelidad que le tenemos al Padre y a su misión. Y el único que conoce cuan profunda es nuestra fidelidad y amor es Él. Desde afuera es algo que objetivamente no puede medirse, pero si nuestras obras y nuestra manera de proceder hablan del que nos envía, del que nos anima….y lo dan a conocer al resto de los hombres. Como voluntarios debemos tener presente cuál es nuestra misión, qué es lo que estamos transmitiendo y qué es lo que pretendemos transmitir. El anuncio del Reino y dar a conocer a Cristo no deben ser sustituido, por el deseo de transmitirnos a nosotros mismos, por estar en un lugar cómodo y entre “amigos”.
Si Dios nos ha regalado dones, estos son para estar al servicio de los demás y no para conseguir vano honor y autoridad. Por el contrario la humildad con que vivió Jesús, nos invita a hacer de este voluntariado un camino de acompañamiento y descubrimiento de los gurises, un camino que de a ratos puede ser frustrante, por no ver frutos tangibles (pero confiamos en que el Padre más tarde o más temprano los hará fecundos, pues no en vano, somos hombres y mujeres de fe). Un camino en el cual nuestro obrar puede ser incomprendido por el resto de la sociedad que no entienden cuál es el sentido de dedicar tanto tiempo a educar de esta forma, de ayudar a otros, de acercar distintas realidades sociales (pero siempre los seguidores de Dios han sido incomprendidos en su tiempo). No debemos esperar más recompensa que saber que estamos realizando la voluntad del Padre, que estamos construyendo un mundo más humano, y a la vez más divino, y que nos elige como sus hijos, para seguir construyendo, junto con nuestros educandos, su Reino de amor.
Desde los ojos de lo terreno Jesús es la medida del fracaso, para nosotros es la medida del éxito mayor: la esperanza del Reino más de 2000 años después. Ante los ojos del mundo quizás no estemos logrando nada, pero nuestra mirada está puesta en clave de eternidad.
Solo es en el desierto, vacío de otros ídolos, donde el Señor podrá acampar y quedarse entre nosotros, y con nosotros…y hay que estar vigilantes y atentos, porque las tentaciones acechan a cada instante. Hay quienes dicen que el éxito del que tienta es hacer creer que fue libremente escogido ese camino. Cada uno de nosotros debe aprender a conocer sus puntos más débiles, los lugares en que puede ser tentado. Por tanto la tarea es conocerse a uno y conocer a Jesús, quién fue fiel en sus convicciones hasta el último de sus días en
Nuestro voluntariado ha de tener como centro a Cristo, en todo momento: al organizar las actividades, al ir a los lugares de servicio, al tratar con los gurises, al tratar a la gente de los barrios a los cuales asistimos. Juan Pablo II decía que el voluntariado cristiano debía tener una capacidad de entrega y de fidelidad a lo cotidiano. Y que el voluntario encarna en nuestros días la figura del apóstol que uniéndose al corazón de Cristo es capaz de decir muchos SI en lo cotidiano, al igual que María dio su sí.
Lo que nos diferencia de otros tipos de voluntariado, es nuestra inspiración evangélica, nuestra fuente. Nuestra motivación tiene que ser así de transparente. “La pureza de su motivación los hace transparentes, el respiro de su esperanza, constantes, y la humildad de su caridad, creíbles”
Ir más allá de “hacer algo que creo bueno” para descubrir en los otros a quienes sirvo a Cristo haciéndose novedad para mi, y a la vez demandando que yo le acerque a los otros
Buscar al Señor, ser perseverante en esa búsqueda, para así conocerlo más y amarlo más, y poder poco a poco configurarnos con él, irnos haciendo su imagen, ir contagiando a otros de lo que arde en nuestro corazón, lo que nos hace libres, lo que nos impulsa a salir de nosotros mismos para servir. El fruto de la búsqueda es más de lo que nos podemos imaginar. Seguir a Cristo es darse por entero a la misión, al llamado que vamos sintiendo en lo más hondo de nuestro ser. Pero para sentir, para escuchar, hay que hacerse tiempo, de nuestra parte debemos ir poniendo los medios, porque todo el resto es gracia. Medios que nos permitan conocer al Jesús histórico, medios que nos hagan viva
La invitación es a vivir un voluntariado comprometido, formado, responsable por la misión que el Señor ha puesto en nuestras manos. No ha de ser un simple activismo, sino un estilo de ser cristiano, partiendo de un Dios que ama y conoce las debilidades humanas y frente a esas debilidades el voluntario busca dar una respuesta a través de un compromiso concreto. Es en esas debilidades que también busca el rostro de Jesucristo.
Por tanto hemos de buscar a Cristo en todo, e ir abriendo a los chicos con los que trabajamos a también poder ellos descubrirlos en los márgenes de la sociedad.